jueves, 14 de marzo de 2013

AURELIAE



Mirador perfecto para contemplar el río Tajo y la comunidad autónoma de Madrid. Al estar tan cercano a Aranjuez parece increíble que con la situación geográfica de la que disfruta, no haya habido nadie que no le apetezca rehabilitarlo y vivir en él.



 Esta plaza a la entrada del pueblo está localizada justo en el lado opuesto donde se encuentra la ermita y la plaza principal




































Este abandono no encontré la típica silla. Pero la sorpresa fue mayor, encontré un banco corrido de iglesia












VÍDEOS











Cuando llegamos a este punto (Norman, mi perro y compañero inseparable casi siempre), y no al instante, sino después de estar allí, pasaron unos diez minutos y nos encontrábamos justo a la derecha, en la foto, y mirando hacia el pueblo que se encuentra detrás de la torre,cuando empezó a ladrarme y mirar hacia mi espalda. Subía y bajaba repetidamente la cabeza y tiraba en dirección hacia el núcleo del pueblo. Solo se apaciguó cuando emprendimos la marcha hacia éste. y dejamos a nuestras espaldas la torre.




en poner el vídeo 



lunes, 11 de marzo de 2013

EN MEMORIA
11/MARZ0/2004

TOBE OR NOT TOBE


Cuantas lágrimas llenaron las mejillas de las madres al ver a sus hijos partir a la ciudad para buscarse el jornal. Que la tierra ya no da, dice el tío Nicolás, que no hay labor para tanto hogar lleno de chiquillos y sin leña más que echar, partieron hacia la gran ciudad a buscarse el sustento en las fábricas, los talleres y el que tuvo más suerte, termino en un bar, sirviendo mesas, poniendo cañas o tras la puerta de la cocina haciendo de los fogones su jornada laboral.


Ésta fue la última imagen que tuvieron de su pueblo al partir. Cuántas noches se le vendría a la mente, la imagen de sus padres con voz temblorosa despidiéndose de ellos y dándoles los últimos consejos para que no se perdieran entre la multitud de la capital, para que estuvieran en sus pensamientos y en sus rezos antes de acostarse cada día.


Ya les llenaron las maletas de embutido y pan del pueblo que la ciudad no les proveerá. También se llevan en sus carteras fotos de sus seres queridos que en la dedicatoria, les recodaran que nos les olvidan.